Estoy segura de que alguna vez has sentido que una parte de ti quiere hacer algo, pero otra te frena. Esto nos ocurre a todas y tiene una explicación. Desde la teoría IFS (Internal Family Systems), entendemos que todas las personas tenemos unas partes que nos protegen y unas partes que son protegidas.
Las partes que nos protegen tienen que ver con todos esos mecanismos que nos han ayudado a lo largo de nuestra vida a adaptarnos a lo que nos ocurría, a seguir adelante a pesar de las dificultades. Por ejemplo:
- Una parte de mí que cuida de los demás, que es atenta, servicial y que se adapta al contexto.
- Una parte de mí que es crítica conmigo misma y con el entorno, que me pide que sea la mejor en todo y que me esfuerce más.
- Una parte de mí procrastinadora, que me lleva a no hacer determinadas cosas.
- Una parte de mí enfadada, que aparece frente a una injusticia.
Estos protectores se encargan de mantener a salvo a las partes más vulnerables de nuestro sistema, que son las que cargan con nuestras heridas. Por ejemplo:
- Una niña de 8 años que no se sentía querida.
- Una adolescente de 12 años que se sintió rechazada por sus iguales.
- Una niña de 2 años que no fue atendida como necesitaba.
Además de todas estas partes, cada una de nosotras cuenta con un "Self", que sería nuestro "yo más profundo", nuestra esencia. La esencia nunca desaparece, aunque a veces pueda quedar tapada por el ruido de otras partes. En psicoterapia a esta parte la llamamos adulta, pues desde ella podemos sentir calma, confianza, creatividad, coraje, curiosidad, claridad y todas esas características que acompañan a nuestro ser.
Muchas veces llegamos a terapia porque las partes que nos protegen nos siguen ayudando de la misma forma de siempre, con la diferencia de que en el momento presente esos recursos ya no son tan útiles.
Por ejemplo, si en mi infancia sufrí acoso escolar, tiene mucho sentido que haya necesitado una parte evitativa que me ayudaba a pasar desapercibida para no seguir recibiendo más daño. Sin embargo, en el presente, que mi sistema interno esté dirigido por esta parte puede llevar a que, por ejemplo, no pueda poner límites cuando lo necesito.
Entonces, el problema no es esa parte de ti, sino que no está actualizada a tu presente. Porque se quedó congelada en el momento en que tuvo que aparecer, junto con las partes vulnerables que tuvo que proteger.
Cómo se trabaja en terapia
En terapia trabajamos para conocer a nuestro sistema interno desde la curiosidad y la compasión. Exploramos la historia de nuestras partes, el porqué están aquí y cómo nos han ayudado a lo largo de nuestra vida. Poco a poco, este trabajo nos permite acercarnos a las partes más vulnerables y acompañarlas desde nuestro Self para, así, vivir una vida más alineada y conectada con nosotras mismas y con el mundo.
Como dijo Robert Falconer, "nuestro mundo interno a veces se siente como una guerra civil..., pero podemos trabajar en él para que se convierta en una orquesta", en la que cada parte pueda ocupar su espacio y el director de la orquesta (el Self) pueda guiar a los músicos para que todo suene en armonía.
Bibliografía
Anderson, F. G., Schwartz, R. C., y Sweezy, M. (2019). Sistemas de familia interna: Manual de habilidades (IFS). Madrid: Editorial Eleftheria.
Schwartz, R. C. (2021). No hay partes malas: Sanar el trauma y recobrar la plenitud con el modelo Sistemas de familia interna (IFS). Madrid: Editorial Eleftheria.
West, C., Gong, S. (ilustrador), y Arenas, A. (trad.). (2022). Todos tenemos partes: Una guía ilustrada para sanar el trauma con los Sistemas de la Familia Interna. Publicado de forma independiente.