Es frecuente que antes de empezar un proceso de terapia tengamos dudas sobre cómo será. Puede que nos formemos unas expectativas en base a lo que pensamos que pasará o en base a lo que otras personas nos han explicado sobre la terapia.
Para mí, el proceso psicoterapéutico es un camino que recorremos de la mano de alguien que nos ofrece una luz cuando no podemos ver y un bastón cuando las fuerzas flaquean. En ese camino hay etapas de todos los colores: tramos con curvas, cuestas que agotan, trocitos más planos e incluso momentos en los que parece que hayamos parado de caminar. Es un viaje hacia nuestro interior que nos ayuda a reparar las heridas de nuestra historia y convertirnos en nuestro propio lugar seguro. Eso es la terapia para mí y es lo que suelo contarle a las personas que emprenden este camino el primer día que nos conocemos.
Mitos y realidad de la psicoterapia
Hay muchos mitos alrededor de la psicoterapia. Quiero hablarte sobre algunos de ellos y explicarte cuál es la verdadera realidad.
Mito 1: los psicólogos solo escuchan
Es evidente que la habilidad de la escucha activa es imprescindible en el espacio terapéutico. Sin embargo, la terapia va mucho más allá de una charla entre amigos. Se trata de un espacio en el que un profesional especializado te acompaña en un proceso de autoconocimiento profundo.
En ese espacio hay unos objetivos claros, se generan hipótesis y se aplican las técnicas de intervención necesarias para tratar de conseguir las metas marcadas. Así que no, los psicólogos no solo escuchamos. El trabajo va más allá y trasciende el tiempo de la sesión.
Mito 2: iré a terapia y en dos o tres sesiones ya me encontraré mejor
La terapia no es dar "tips", no hay un manual de instrucciones universal. Se trata de un proceso de autoconocimiento profundo en el que pasamos por diferentes fases. Al principio será necesario conocerte a ti y a tu historia. A partir de ahí, generaremos hipótesis y plantearemos objetivos a trabajar. Los cambios reales requieren tiempo y no se producen de la noche a la mañana.
Mito 3: en la terapia me dirán qué hacer y qué decisiones tomar
La terapia es un trabajo en equipo en el que el rol activo de la persona es imprescindible. El psicoterapeuta que le acompaña va a ayudarle a descubrir las respuestas que necesita y a generar recursos para gestionar las situaciones difíciles. Pero en ningún caso va a decirle qué hacer ni qué decisiones tomar.
Mito 4: a terapia solo van las personas que tienen problemas graves
El espacio terapéutico es ideal para toda aquella persona que encuentre dificultades en su día a día, que quiera conocerse en profundidad, que sienta que hay temas de su historia que están atascados y un largo etcétera. No hace falta llegar a nuestro límite de malestar para empezar un proceso terapéutico.
Para concluir
Es completamente normal que tengas dudas sobre cómo será el proceso. Que sientas miedo e incertidumbre a la vez que ilusión y ganas. Pregunta todo lo que necesites a la persona que te acompaña y confía en su mano para guiarte. Y siéntete libre de explorar otras opciones si con ese profesional no has terminado de encajar. Es completamente normal que eso ocurra.
Somos personas y, a veces, debemos pasar por más de un psicólogo hasta dar con el profesional adecuado.
Date la oportunidad de sanar. Valdrá la pena el viaje.